Todo el mundo sabe cómo funciona su cuerpo y ya conoce qué es lo que necesita, pero seguro podemos mejorar el rendimiento si tenemos en cuenta un aspecto tan fundamental como es la nutrición.

Consejos nutricionales para afrontar las fiestas
Comida y aún más comida. Esta sería quizás una manera fácil de describir las fiestas navideñas en nuestro país. Estos excesos alimentarios tenían su razón de ser años atrás cuando la alimentación era mucho más moderada y racional. Esa dieta se basaba principalmente en las verduras de temporada, hidratos de carbono como el pan, las patatas o legumbres, y una pequeña cantidad de proteína en forma de carne o pescado que actuaba de acompañamiento. Pero hoy en día, esta proteína se ha convertido en nuestro plato principal diario y la verdura -con suerte- en el acompañamiento. Además hacemos dietas excesivamente ricas en grasas poco saludables y en azúcares demasiado refinados. Como resultado de estos cambios alimenticios que hemos sembrado en los últimos años, hoy en día estamos recogiendo un gran número de patologías. Así que, si los excesos normales del día a día se suman los de estos días festivos, el resultado no va a favor de nuestra salud.
Esto no significa que no podamos celebrar estas fiestas como nos gusta. El secreto está en la moderación y el sentido común. Así evitaremos encontrarnos mal horas después o arrepentirnos de lo que hemos comido cuando nos pesamos después de fiestas. Porque recordemos que no debemos vivir para comer, sino comer para vivir.
Por todo ello, os propongo unos consejos para afrontar la Navidad de una manera más saludable:

    Realizar una alimentación equilibrada, variada y completa.

Durante los días previos a las fiestas, así como los días entre fiestas y sobre todo los días posteriores, nuestra alimentación debería ser como la del resto del año: realizar entre 4 y 5 ingestas diarias, consumir hidratos de carbono de absorción lenta (pan, pasta, arroz, patata o legumbre) en cada comida, consumir una gran cantidad y variedad de verduras (alrededor de 500 g al día), moderar el consumo de proteína (con 125 a 150 g por comida tenemos suficiente) y priorizar el pescado por encima de la carne, tomar de 2 a 3 piezas de fruta al día, y de 2 a 3 raciones de lácteos. Y todo ello acompañado de 4 o 5 cucharadas soperas de aceite de oliva entre cocinar y aliñar.

 

    Reservarnos los días festivos.

A pesar de ya hace días que vemos turrones, barquillos, bombones, foie, marisco, caviar, jamón, cava y todo tipo de productos golosos por todas partes, intentamos reservarlos exclusivamente por los días festivos, ya que todos ellos son alimentos muy calóricos.

    Planificar los menús.

Planificar la totalidad del menú que serviremos en cada comida puede ayudar a evitar desequilibrios, que por ejemplo pueden llevar a los comensales a quedarse tips justo después de los aperitivos. Esto, aparte de impedir disfrutar del resto de platos, no es nada recomendable desde el punto de vista nutricional. Se aconseja comenzar con un entrante ligero como una sopa, una crema de verduras o una ensalada original. Seguido del plato principal, acompañado preferentemente de verduras u hortalizas. De postre mejor optar por la fruta, por ejemplo en forma de carpaccio o de una original brocheta de piña natural, papaya y fresas, o también algún sorbete. Después de todo esto seguro que todavía nos quedará espacio para unas barquillos o un poco de turrón, pero es aquí donde hay que moderarse, ya que son alimentos muy ricos en calorías, grasas y azúcares. Así pues cogemos su porciones pequeñas y saboreamos lentamente.

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